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	<title>Proyecto Materna &#187; Reflexiones</title>
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	<description>Apoyo a mujeres, madres y familias para la maternidad y la crianza libres y conscientes</description>
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		<title>Encender el piloto rojo</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Jun 2009 07:45:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Susana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[(&#8230;) ¿puede usted decir algo más acerca de sus opiniones sobre la naturaleza humana? (&#8230;) En primer lugar, tenemos que recordar que es bastante reducido el tipo de cosas sobre las cuales puede arrojar luz cualquier ciencia: cuando uno empieza a pasar a los sistemas complejos, el conocimiento científico disminuye de forma muy rápida. Y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>(&#8230;) ¿puede usted decir algo más acerca de sus opiniones sobre la naturaleza humana? (&#8230;)</em></p>
<p>En primer lugar, tenemos que recordar que es bastante reducido el tipo de cosas sobre las cuales puede arrojar luz cualquier ciencia: cuando uno empieza a pasar a los sistemas complejos, el conocimiento científico disminuye de forma muy rápida. Y cuando se considera la naturaleza del ser humano, las ciencias no tienen nada que decir. Son pocas las áreas en las cuales usted puede obtener una comprensión intelectiva considerable (&#8230;).</p>
<p>(&#8230;) para Descartes ése era el aspecto crucial de la mente humana. Y durante todo el periodo liberal clásico, Rousseau, Humboldt y otro pensadores intentaron vincular dichos elementos e identificar una especie de necesidad y derecho a la libertad, como se llamó en ocasiones un &#8220;instinto de libertad&#8221;, algo situado en el núcleo primitivo de la naturaleza humana: el pensamiento creativo libre y su expresión.</p>
<p>Ahora bien, eso es bastante metafórico. En mi opinión, nadie conoce realmente nada acerca de la naturaleza humana, por lo que sin duda no conocemos si existe o no un instinto de libertad. Esto es, si alguien pretende decir que los humanos han nacido para ser esclavos, podrá aportar la misma argumentación científica que Rousseau cuando afirmaba que el hombre ha nacido para ser libre. Uno pone ahí sus esperanzas, pero no existe ningún conocimiento científico.</p>
<p>Y lo mismo puede decirse en la actualidad. Pueden leer el libro que quieran sobre sociobiología [la teoría de que las conductas sociales específicas y no sólo las características físicas son el resultado de la evolución] y verá que en su mayoría son cuentos de hadas. Es decir, está muy bien cuando hablan de las hormigas; pero cuando se elevan al nivel de los mamíferos, no son más que conjeturas; y cuando se aplican a los humanos, es simplemente como decir lo primero que te viene a la mente. (&#8230;)<em> </em></p>
<p><em>(&#8230;) en las ciencias de la conducta existe una idea, vinculada a la teoría del desarrollo cognitivo de Piaget, de que la compasión humana es una cualidad aprendida [el psicólogo suizo Piaget creía que el desarrollo mental en el niño pasa por cuatro etapas determinadas genéticamente]. Algunos políticos han aprovechado esta idea para promover un mayor uso de la pena de muerte: o bien coges el barco o no, o aprendes la compasión humana o no. Así pues, si estos asesions no la han aprendido bien, es imposible enseñársela ahora. (&#8230;)</em></p>
<p>Este asunto no llega ni siquiera el nivel de la idiotez, literalmente. Es decir, si la gente desea tener una razón fraudulenta para defender la pena de muerte, bien, pero no existe una base científica. Cojamos a Piaget: su trabajo sobre Psicología del desarrollo fue interesante, realizó algunos experimentos interesantes y demás, pero luego todo el edificio se vino abajo y ya nadie cree una sola palabra de él. Resultó que todas las &#8220;etapas&#8221; del desarrollo son falsas: a medida que uno hace mejores experimentos, se puede demostrar que los bebés más pequeños pueden hacer las cosas que Piaget postulaba que no podían hacer en esa etapa. Es decir, fue una serie de ideas interesantes, no era una tontería, y se aprendió mucho del trabajo experimental. Pero ya no queda nada de aquel asunto. Nada.</p>
<p>Por lo que respecta al aprendizaje de la compasión, cualquiera de ustedes sabe lo mismo que el científico más avanzado. Y lo que saben lo saben por intuición y experiencia: han visto a niños, quizá han tenido niños, han jugado con ellos, ven como crecen. Eso lo sabe todo el mundo, nadie sabe más que eso. Y las ciencias no tienen nada más que decir, y además, no hay indicaciones de que nunca lo vayan a tener: simplemente la meta está demasiado lejos. Es decir, pueden ofrecerte alguna prueba estadística, quizá algún día alguien sea capaz de demostrar que este tipo de contexto produce más gente compasiva que otro, eso es totalmente posible. Pero eso no significa que nunca vaya a comprenderse el fondo del asunto.</p>
<p>Miren, a medida que progresa la ciencia, se producen intentos de sacar conclusiones políticas de ella, pero van a ser como éste de Piaget y la pena de muerte: es decir, la gente con un programa político siempre encontrará a un perfecto charlatán de las ciencias que les dirá: &#8220;Ésta es su base&#8221;, pero en lo que respecta al conocimiento científico real, estamos a muy remota distancia de rozar ninguna de esas cuestiones, más que remota. Es decir, no es que no se pueda investigar sobre ellas: pueden hacerse estudios descriptivos y puede practicarse la terapia, pueden intentar extenderse las ideas haciéndolas un poco más minuciosas y controladas, pero eso es todo.</p>
<p>En cierto modo, es como la psicoterapia: algunos dicen que sacan algún provecho de la psicoterapia, quizá sea así o no, pero si lo sacan, no es porque haya ninguna ciencia detrás: no existe ninguna ciencia detrás, como tampoco existe tras la curación por la fe. Sólo sucede que, de algún modo, diferentes tipos de interacciones humanas en ocasiones parecen funcionar.</p>
<p>(&#8230;)</p>
<p>O incluso consideren cuestiones estrictamente médicas. ¿Cómo saber qué tipo de fármacos hay que administrar a un paciente, por ejemplo para un problema cardíaco? No es porque se sepa científicamente, simplemente hacen estudios epidemiológicos con poblaciones controladas para ver si una población muestra que toma este fármaco y otra población muestra que toma otro tienen diferente esperanza de vida. Es decir, puedes llamar &#8220;ciencia&#8221; a eso si lo deseas, pero es el tipo de ciencia que puede hacer cualquiera que sepa contar, o que conozca algo sobre el estudio de muestras y cosas así. No es porque nadie comprenda la biología de estas cosas, en general, se comprende muy poco, si acaso algo.</p>
<p>Por lo tanto, creo que cuando se oye hablar a la gente de cosas como el &#8220;aprendizaje de la compasión&#8221;, etcétera, uno debería encender el piloto rojo.</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Noam Chomsky en &#8220;Understanding Power&#8221;</strong></p>
<p style="text-align: right;">
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		<title>Pasatiempos filosóficos</title>
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		<pubDate>Tue, 05 May 2009 10:37:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Susana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[No sería excesivo afirmar que las revoluciones culturales de nuestro siglo están determinadas por la lucha de la humanidad por el restablecimiento de las leyes naturales de la vida de amor. Esa lucha por lo natural, por la unidad de la naturaleza y la cultura, se revela a sí misma en las distintas formas del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No sería excesivo afirmar que las revoluciones culturales de nuestro siglo están determinadas por la lucha de la humanidad por el restablecimiento de las leyes naturales de la vida de amor. Esa lucha por lo natural, por la unidad de la naturaleza y la cultura, se revela a sí misma en las distintas formas del anhelo místico, las fantasías cósmicas, las sensaciones &#8220;oceánicas&#8221;, el éxtasis religioso, y particularmente en el desarrollo progresivo de la libertad sexual, es inconsciente, está llena de conflictos neuróticos, de angustia, y es susceptible de adoptar las formas que caracterizan las tendencias secundarias y perversas. Una humanidad que durante milenios se ha visto forzada a actuar en contradicción con sus leyes biológicas fundamentales y, en consecuencia, ha adquirido una segunda naturaleza, o más propiamente una contranaturaleza, por necesidad caerá en un frenesí irracional cuando trata de restaurar la función biológica y al mismo tiempo le tiene miedo.</p>
<p>La era patriarcal autoritaria de la historia humana intentó mantener frenadas las tendencias secundarias antisociales, con la ayuda de compulsivas restricciones morales. Así, lo que se llama individuo culto vino a ser una estructura viviente compuesta de tres capas o estratos. En la superficie lleva la máscara artificial de autocontrol, de la amabilidad compulsiva y falsa de la socialidad artificial. Esa capa cubre la segunda, el &#8220;inconsciente&#8221; freudiano, en que el sadismo, la codicia, la lascivia, la envidia, las perversiones de toda índole, etc., se mantienen sujetos, aunque no pierden por ello nada de su poder. Esa segunda capa es el producto de una cultura que niega lo sexual; conscientemente, sólo se vivencia como un abismal vacío interior. Por detrás de ella y en las profundidades, viven y operan la sexualidad y la socialidad naturales, el goce espontáneo del trabajo, la capacidad de amar. Esa tercera y profunda capa, que representa el núcleo biológico de la estructura humana, es inconsciente y muy temida. Está en desacuerdo con todos los aspectos de la educación y el régimen autoritarios. Es, al mismo tiempo, la única esperanza real del hombre de llegar a dominar alguna vez la miseria social.</p>
<p>Todas las discusiones acerca del tema de si el hombre es bueno o malo, si es un ser social o antisocial, son en realidad pasatiempos filosóficos. Que el hombre sea un ser social o una masa protoplasmática de reacciones irracionales, depende de si sus necesidades biológicas fundamentales están en armonía o en conflicto con las instituciones que él mismo ha creado. Por ello es imposible relevar al hombre trabajador de su responsabilidad por el orden o el desorden, o sea, de la economía, individual y social, de la energía biológica. Delegar entusiastamente esa responsabilidad en algún Führer o político se ha convertido en uno de sus rasgos esenciales, puesto que no puede ya entender ni a sí mismo ni a sus propias instituciones, de las cuales sólo tiene miedo. Fundamentalmente es un ser desvalido, incapaz de libertad, y que clama por autoridad, pues no puede reaccionar espontáneamente; está acorazado y espera órdenes, porque está lleno de contradicciones y no puede confiar en sí mismo.</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>Wilhelm Reich en &#8220;La función del orgasmo&#8221;</em></strong></p>
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		<title>Una verdad no humana</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Dec 2008 14:34:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Susana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[En el fondo, la única verdad que puede tener algún interés para nosotros, o que nosotros podemos alcanzar, es una verdad humana. Y para descubrirla hay que buscarla con todo el ser, y no con una de sus partes especializadas. Lo que los científicos se esfuerzan por penetrar es una verdad no humana. No es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el fondo, la única verdad que puede tener algún interés para nosotros, o que nosotros podemos alcanzar, es una verdad humana. Y para descubrirla hay que buscarla con todo el ser, y no con una de sus partes especializadas. Lo que los científicos se esfuerzan por penetrar es una verdad no humana. No es que lo consigan jamás completamente, porque ni aun un científico puede dejar completamente de ser humano, pero pueden alejarse hasta cierto punto del mundo humano de la realidad. (&#8230;)</p>
<p>Esta verdad no humana que los científicos tratan de penetrar con sus intelectos nada tiene que ver con la existencia humana ordinaria. Nuestra verdad, la verdad humana que nos interesa, es algo que se descubre viviendo, viviendo completamente, con la totalidad del ser. (&#8230;) todas estas famosas teorías (&#8230;) no tienen absolutamente nada que ver con la única verdad que nos importa. Y la verdad no humana no solamente nos es extraña, es también peligrosa. Distrae la atención de las gentes de las importantes verdades humanas. Les hace falsificar sus experiencias a fin de que la realidad vivida se conforme a la teoría abstracta. (&#8230;)</p>
<p>El hombre no puede abolir completamente sus sensaciones y sus sentimientos sin aniquilarse físicamente a sí mismo. Pero puede despreciarlos después del hecho. Y, de hecho, eso es lo que hace un gran número de personas inteligentes y cultas: despreciar lo humano en interés de lo no humano. Su móvil difiere del de los cristianos; pero el resultado es el mismo. Una especie de autodestrucción. Siempre lo mismo (&#8230;). A cada tentativa de ser algo mejor que humano, el resultado es siempre el mismo. Muerte, una forma u otra de muerte. Trata uno de ser más de lo que es por naturaleza, y lo que hace es matar algo en sí mismo y convertirse en mucho menos. Estoy hasta la médula de todas esas necedades acerca de la vida superior, el progreso moral e intelectual, el vivir para el ideal y demás cosas por el estilo. Todo eso conduce a la muerte. Tan infaliblemente como el vivir para el dinero. Los cristianos y los moralistas, y los estetas cultivados, y los jóvenes y brillantes científicos, y los negociantes de la escuela de Samuel Smiles, todas las pobres ranas humanas que tratan de inflarse como bueyes de pura espiritualidad, de puro idealismo, de pura eficacia práctica, de pura inteligencia consciente, y que, ¡paf!, revientan simplemente para convertirse en meros fragmentos de rana y, lo que es más, fragmentos en descomposición. Todo eso es una vasta estupidez, una enorme y repugnante mentira. (&#8230;)</p>
<p>Ni cuerpo, ni contacto con el mundo material, ni contacto con los seres humanos, salvo por medio de la inteligencia, ni amor&#8230; (&#8230;) Han admitido ustedes la fornicación promiscua, eso es todo. Pero no el amor, no el contacto y la corriente naturales, no la renunciación al orgullo mental, no el hecho de abandonarse al instinto. No, no. Ustedes siguen fieles a su voluntad consciente. Todo debe ser <em>expressément voulu</em>, en todo tiempo. Y las relaciones han de ser puramente mentales. Y la vida ha de ser vivida, no como si fuera la vida de un mundo de seres vivientes, sino como si estuviera compuesta de recuerdos, de imaginaciones y de meditaciones solitarias. Una interminable masturbación, como el grande y horrible libro de Proust. Ésa es la vida superior. Que es el nombre, expresado con eufemismo, de la muerte incipiente. (&#8230;)</p>
<p>(&#8230;) el único acto absolutamente malo que el hombre puede ejecutar es un acto contra la vida, contra su propia integridad. Hace mal cuando se pervierte, cuando falsifica sus instintos. (&#8230;)</p>
<p>Si los hombres se entregaran a la satisfacción de sus instintos solamente cuando los sienten auténticamente, como los animales que usted tanto desprecia, maldito si no se portarían mucho mejor de lo que se portan hoy la mayoría de los seres humanos civilizados. No es el apetito natural ni el deseo instintivo espontáneo lo que hace al hombre tan bestial&#8230; No, &#8220;bestial&#8221; no es la palabra que conviene, pues envuelve un insulto a los animales&#8230; Digamos tan excesivamente humano en su maldad. Es la imaginación, es el intelecto, son los principios, es la tradición y la educación. Abandónense los instintos a sí mismos y se verá que hacen muy poco daño. Si los hombres no hicieran el amor sino cuando los arrastra la pasión, si se batieran únicamente cuando los embarga la cólera o el terror, si se apropiaran de las cosas tan sólo cuando tuviesen necesidad de ellas o los arrebatara un irresistible deseo de poseer, entonces, yo se lo aseguro, este mundo se parecería mucho más al reino de los cielos de lo que se parece bajo nuestro régimen cristiano-intelectual-científico actual. No es el instinto (&#8230;); es un prurito imaginativo que estimula artificialmente el apetito, que estimula los deseos desprovistos de existencia natural. (&#8230;) No es el instinto de posesión el que ha enloquecido a la civilización moderna acerca del dinero. Ese instinto tiene que ser estimulado artificialmente sin cesar por la educación, la tradición y los principios morales. Es preciso que a los atesoradores de dinero se les diga que el acaparar dinero es una cosa noble y natural, que la economía y la industria son virtudes, que el persuadir a las gentes a comprar lo que no necesitan es un deber cristiano. Su instinto de posesión jamás sería bastante fuerte para moverlos a seguir embolsando de la mañana a la noche durante toda su vida. Tiene que ser constantemente estimulado por la imaginación y la inteligencia. Y luego, piense usted en la guerra civilizada. Para que los hombres se batan es preciso obligarlos por la ley y estimularlos por la propaganda. Se haría más en favor de la paz diciéndoles a los hombre que obedecieran los dictados espontáneos de sus instintos que fundando una cantidad de Sociedades de Naciones.</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>Aldous Huxley en &#8220;Contrapunto&#8221;</em></strong></p>
<p style="text-align: right;"><em> </em></p>
<p style="text-align: right;">
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		<title>Feminidades desbordantes</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Oct 2008 17:02:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Susana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[La invención de la celulitis La celulitis apareció en los discursos científicos de principios del siglo XX, y posteriormente ciertas revistas francesas la popularizarían entre el gran público entre las décadas de 1920 y 1940. Rosella Ghigi establece una conexión entre la invención de la celulitis y el sentimiento de culpabilidad moral respecto a la obesidad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><em><strong>La invención de la celulitis</strong></em></p>
<p><a href="http://proyectomaterna.es/descargas/434314_feminine_body_and_skin.jpg"><img class="alignright alignnone size-medium wp-image-170" style="float: right; border: 0px;" title="434314_feminine_body_and_skin" src="http://proyectomaterna.es/descargas/434314_feminine_body_and_skin.jpg" alt="" width="101" height="150" /></a>La celulitis apareció en los discursos científicos de principios del siglo XX, y posteriormente ciertas revistas francesas la popularizarían entre el gran público entre las décadas de 1920 y 1940. Rosella Ghigi establece una conexión entre la invención de la celulitis y el sentimiento de culpabilidad moral respecto a la obesidad durante el periodo transcurrido entre las dos guerras mundiales. La celulitis forma parte de una larga historia de fantasías sobre &#8220;feminidades desbordantes&#8221;.</p>
<p>Cuando la celulitis penetró en el imaginario colectivo de muchos países, como por ejemplo en Francia, inmediatamente contó con el apoyo de la incipiente industria cosmética y de los institutos de belleza: los masajistas son los auténticos pioneros en la detección de la celulitis.</p>
<p>En la década de 1930, la belleza dejó de ser un don, pasando a convertirse en un objetivo que la mujer debía alcanzar. De repente, pasó a ser la señal visible de un trabajo que se realiza en el cuerpo y de una autovigilancia permanente.</p>
<p>Así, revistas como <em>Marie-Claire</em>, y sobre todo <em>Votre Beauté</em>, se pusieron manos a la obra con el objetivo de construir una nueva silueta ideal para la mujer francesa del periodo de entreguerras. El tema de la celulitis aparecería por primera vez en <em>Votre Beauté</em> en febrero de 1933, en un artículo del doctor Debec sobre los ejercicios para combatir la grasa, ya convertida en un problema: &#8220;Es una acumulación de agua, residuos, toxinas y grasa que forma una mezcla contra la cual es muy difícil luchar.&#8221;</p>
<p>En la década a la que nos estamos refiriendo, ese imaginario congenia perfectamente con el elogio, propio de la extrema derecha, de un estado primigenio y de la vida campesina, que incluía un desprecio hacia la vida cosmopolita y un miedo respecto a los grandes conflictos urbanos. En otras palabras, la celulitis era el resultado de la civilización, de la vida en las grandes ciudades y, por tanto, de la decadencia. Encarnaba la fealdad moral de aquellas mujeres que aceptaban las modas de la vida moderna.</p>
<p>Desde ese momento, la celulitis -originada por la obesidad- pasaría a representar una intoxicación vinculada al estado sedentario de las mujeres, lo que implicaría que la mujer se sintiera culpable por lo que le sucedía a su cuerpo.</p>
<p>Así pues, la celulitis aparece en una época en que las mujeres empiezan a tener una nueva visibilidad en el espacio público, en la que acceden al mercado del trabajo remunerado; la delgadez permite tener a las mujeres bajo control, y también sirve para que ellas se controlen a sí mismas.</p>
<p>Pero aunque el corsé desapareció a principios del siglo pasado, gracias al modisto Paul Poiret, otro corsé tomó su relevo para seguir controlando a la mujer y mantener su cuerpo bajo una estricta tutela: un corsé invisible. El de la mirada de los otros, y el del modo en que ella misma mira su cuerpo y su espíritu.</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>Éliette Abécassis y Caroline Bongrand en </em></strong><strong><em>&#8220;El corsé invisible. Manifiesto para una nueva mujer&#8221;</em><em><br />
</em></strong></p>
<p style="text-align: right;">
<p style="text-align: right;">
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<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">
<h6 style="text-align: left;">Foto: Chris Panteli</h6>
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